
Los orígenes
Aunque el Club Deportivo Berriz se fundó oficialmente en 1973, la afición al fútbol y al deporte en la localidad se remonta mucho más atrás. Ya a mediados del siglo XX se organizaban partidos entre los distintos barrios de Berriz, que alimentaban una rivalidad amistosa entre vecinos.
Durante los años 50 comenzaron a disputarse encuentros contra equipos de localidades cercanas como Arriandi, Orobio, Ermua, Zaldibar o Eibar, y se participó en diversos torneos, como los de Ermua. Uno de aquellos partidos quedó registrado oficialmente con esta alineación: Roberto Unzueta; los hermanos Rafa, Luis Mari y José Ignacio Ibarra; Santiago Sasieta, José Ignacio Alberdi, Ricardo Albizuri, Miguel Alberdi, José Mari Maiztegui, Javi Berasaluce, Luis Gorroño, Ernesto Arrizabalaga, José Ignacio Bravo, Carmelo Aranguren y Leonardo Iriarte.
En los años 60, los torneos se hicieron habituales en municipios como Elorrio, Lauaxeta o los Jesuitas de Durango. Más allá de las competiciones oficiales, figuras como Naranjo el barbero y Eufemiano Martín organizaban partidos informales en la campa junto a la Marquesa, mientras que Rodolfo, Galo y otros jugaban en la campa de la fundición, apostándose a menudo una ronda o una cena. Ellos fueron los auténticos precursores del fútbol en Berriz.
La fundación (1973)
El 12 de julio de 1973, en el bar Urtiaga de Berriz —primera sede del club— se celebró la reunión fundacional del Club Deportivo Berriz. Bajo la presidencia de Eduardo Urcelay Asteguia y con Fernando Arana Aguirresacona como secretario, se constituyó la primera junta provisional.
Primera junta directiva
- Presidente
- Eduardo Urcelay Asteguia
- Vicepresidente
- Víctor Oguiza
- Secretario
- Fernando Arana
- Tesorero
- Ernesto Arrizabalaga
Vocales: Rodolfo Urcelay, Javier Urrejola, Javier Berasaluce, Diego Camacho, José Ignacio Etxebarria, Félix Loizate, Ángel Vigueras y Enrique Magdalena.
En la misma reunión se ratificó el objetivo principal del club: fomentar el deporte en Berriz, empezando por el fútbol pero con la vocación de incluir otras disciplinas. Gracias a la generosidad de la Cultural de Durango, durante aquella primera temporada se pudo usar su campo como local. El primer equipo —dirigido por Filiberto Azcárate, exjugador del Real Madrid— lo formaron jugadores como Jesús Gorroño, Toto Iribar, Quero, Alonso, Tati, Fernan Azcárate, Blasco Zumárraga, Torrado, Zamora, Marianín, Aguirre o Berecibar.

El campo de Berrizburu
En abril de 1973, antes incluso de constituirse formalmente el club, Rodolfo Urcelay ya había solicitado al Ayuntamiento un terreno para construir un campo de fútbol. Las obras concluyeron en 1974 y, en junio, se entregaron las llaves. El 31 de agosto de ese año se inauguró oficialmente el campo de Berrizburu con un partido entre el Bilbao Athletic y el Eibar.
El campo se construyó en terrenos municipales, aunque con carencias como la falta de luz, agua y vestuarios adecuados. Estas deficiencias provocaron varios conflictos entre el club, el Ayuntamiento y la federación, ya que no estaban claras ni la titularidad ni la responsabilidad de su mantenimiento.
La situación se agravó en 1975, durante las fiestas de San Pedro y Santa Isabel, cuando el campo se utilizó para una suelta de vaquillas. La federación reaccionó clausurándolo hasta su desinfección, lo que provocó un gran revuelo a nivel nacional. Como consecuencia, la junta directiva dimitió en bloque y, ante la falta de consenso para formar una nueva, se designaron tres miembros temporales para reorganizar el club.
A pesar de las dificultades, el trabajo desinteresado de muchas personas —como Eufemiano, Pineda o Toñín— permitió que el club siguiera adelante. Entre los hitos posteriores del campo destacan la construcción de la tribuna en 1992 y la instalación del césped artificial en 1997.

Un club, una familia
Con el paso de los años, el Club Deportivo Berriz ha seguido creciendo, tanto en número de socios como en equipos de distintas categorías, integrando además otras disciplinas como el baloncesto. Ya en la temporada 1974-75 la junta la formaban 12 directivos y el club contaba con 550 socios; en pocos años disponía de dos equipos de mayores, dos juveniles, un equipo femenino, uno cadete, uno infantil y un equipo femenino de baloncesto, con más de 150 jugadoras y jugadores.
Este crecimiento fue posible gracias al esfuerzo de muchísimas personas: presidentes, directivos, delegados, entrenadores, madres, padres, jugadoras y jugadores, Ayuntamiento y federación. Algunos nombres quedarán siempre en la memoria del club, como Serafín Cedrún, entrenador del primer equipo durante quince temporadas consecutivas (1981-1996); Rafa Cabrerizo, masajista del primer equipo durante catorce años; o Esteban Ramos, delegado durante dieciséis años y, más tarde, presidente.
Han pasado más de cincuenta años desde la fundación, con incontables recuerdos, finales, ascensos y descensos. Pero lo que nunca ha cambiado es la esencia del C.D. Berriz: un club nacido para fomentar el deporte, crear comunidad y crecer como una gran familia.
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